
La luces se encienden, -¡que comience el show!- se escucha gritar desde el fondo de la habitación. Botones obedientes se desabrochan uno tras otro, el ambiente está cálido y bizarro... como siempre...
Te miro, la indignación te aflora desde los poros, la violencia comienza a dominarte y en un ataque de ira tus manos calientes se apuñan y se esconden nerviosas en los bolsillos de ese desgastado polerón. Te empujo, te incito a gritar, a escupir la rabia que te carcome el alma, 1... 2... 3... y un GRITO FURIOSO me deja perpleja y sorprendida. -¿Quieres?- te ofrezco despreocupada, un dulce beso lo relaja todo. El ascenso es de una belleza infinita, ni siquiera pienso en bajar, no deseo bajar, me opongo a bajar.
Sonrio, respiro, te miro, me miro, los miro... Vuelvo a sonreir, bajo la mirada, empuño la mano y de un combo te saco esa sonrisa absurda, esa pasividad infinta que siempre deteste con el alma. Suenan sirenas, es el final... el rojo sigue subiendo en pasion, en ira, en rabia, en indignacion, en calor, en sexo, en violencia, en sensacion. El rojo sigue subiendo ¿y tú? ¿aún en verde?