"...
- La mujer se desesperó.
"Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela.
Lo sacudió con energía.
- Díme, qué comemos.
El corone necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
- Mierda.
...""Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela.
Lo sacudió con energía.
- Díme, qué comemos.
El corone necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
- Mierda.
París, enero de 1957.
[[Gabriel García Márquez]]
[[Gabriel García Márquez]]
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