A veces las sonrisas se vuelven oscuras, miramos hacia el cielo y las estrellas no nos permiten ver la luna. Era un día gris, de invierno… o quizás de una primavera un poco olvidada. Sonríe, me dije a mi misma, sonríe… el flash me cegó por un momento, y volví a la realidad, la foto estaba tomada, nuevamente otra foto para pegar en esos absurdos currículos que luego se almacenan en alguna caja, situada en el rincón de alguna oficina triste y también, un poco olvidada.
La desesperación agobia nuevamente me vuelve loca necesito vivir y las absurdas palabras de mi madre diciendo que para ser alguien hay que estudiar me pesan como nunca antes me habían pesado NO QUIERO HACERLO y si mi destino no es vivir así y si la sombra de mi conciencia me permite mejor sentir y no vivir son cuestionamientos que quizás ya es momento de olvidar o acaso no lo puedo decidir.
Alcohol, drogas, algún tipo de estupefaciente que me permita gritar sin miedo a sonreír nuevamente y sin que la vida me pese por ser diferente a ti, o a ti. Me acompañas al lugar de siempre a comprar lo que ya sabemos, sonreímos, sabemos que son mínimo dos horas de entretención segura.
Aspiro yo, aspiras tu, aspiro yo y otra vez tu, así se acaba ese poquito de marihuana prensada con quizás quien sabe que. Un cigarro para subir, me dicen, “estoy tocada” me escucho decir, como si no fuera yo la que emite las palabras, la vida se vuelve difusa nuevamente, el olor ya no se percibe, y mi mente empieza a volar, me siento tiritar como nunca antes, ya no me puedo controlar, intento decidir, pero todo se vuelve mas fuerte que mi. Siento que algo me empuja hacia la casa, es todo cada vez más lento y cada movimiento es una eternidad. A tientas llego a tu cama, me acuesto mirando el cielo como si las estrellas estuvieran tan cerca que las pudiese tocar, un absurdo ataque de risa se desata por un momento, tu estas igual o quizás peor que yo. Me miras, me besas me siento cada vez mas sensual. ¿Qué clase de mezcla contenía lo que ingerimos? En este momento no me importa, es todo mejor, es todo más feliz.
¿Qué hora es? Son las 21.22 y se deforma, todo se deforma, el tiempo es una eternidad tengo miedo grito, silencio, vuelvo a gritar, ¿lo dije de verdad? Es que ya no logro recordar, me asustas, te pego, ¿lo hice nuevamente? Como que siento que todo es pasado lejano, o que simplemente nunca sucedió o salio de mi boca. “Jajaja”, la risa me inunda, no logro parar de reír, “jajá jajá” no me asustes por favor, y me escucho gritar “Aaaaaa…” ¿Paso de verdad? Es todo distinto como si todo volviera a empezar, no logro entender, silencio se calla todo se calla y la pared se viene contra mi, estoy conciente me escucho decir. Jajajajaja no puedo parar, todo es cada vez más gracioso tu cara, mi cara, todo. Tienes los ojos morados, ¡¡paf!! Sueño profundo. ¡¡Suéltame!! Déjame escapar, no te quiero cerca, ¡¡¡suéltame!!! por favor suéltame. Y ¿Qué hora es? Son las 21.23.
El sueño se termina, la vida dejo de pasar así de lenta. Todo a la normalidad nuevamente, el flash me vuelve a cegar. Quizás nunca lo debí hacer, no entiendo porque me comporte así, sin embargo fue bueno y analizo si lo debo volver a intentar. No, o quizás una sola vez más, para terminar de probar, me digo. ¡No! se reafirma en mi conciencia, y un montón de reprimendas familiares pasan una a una por mi cabeza, “que nunca lo hagas” “que esto no se hace” y tantas otras cosas mas que ahora pesan mucho menos que la primera vez que las escuche. Da lo mismo si lo vuelvo a hacer, da lo mismo si dejo de escuchar esos sonidos o murmullos de mi mente, solo el tiempo decidirá si vuelvo a probar o quizás llego a algo mejor (o peor dependiendo del ángulo en que se mire). Quizás lo vuelva a hacer, cuando se de la oportunidad quizás no, no lo se. Quizás solo el tiempo decida si seré exitosa y triunfadora o si siempre estaré, así de atormentada con mi vida o con la tuya da igual, otro currículo mas, y otra historia mas por contar.